ACOSO LABORAL EN TIEMPOS DE PANDEMIA Ciberacoso: Riesgo Psicosocial Emergente

Hay muchas maneras para referirse a este flagelo que atenta contra la salud emocional y física de los trabajadores que son víctimas. Se le conoce como Acoso Laboral, Acoso Psicológico en el Trabajo, Mobbing, Hostigamiento Laboral, Psicoterror en fin distintas maneras para referirse al mismo fenómeno. Según un estudio de la Asociación contra el Acoso Psicológico y Moral en el Trabajo, el 15% de los trabajadores en España sufre acoso laboral o mobbing, es decir, comportamientos agresivos y/o amenazadores en su entorno laboral[1].

Según Leymann, (1996) citado por Piñuel y Garcia, (2015)[2] el mobbing es el encadenamiento sobre un período de tiempo bastante corto de intentos o acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas por una o varias personas hacia una tercera: “el objetivo”. Es un proceso de destrucción que se compone de una serie de actuaciones hostiles que, tomadas de forma aislada, podrían parecer anodinas pero cuya repetición constante tiene efectos perniciosos.

El Mobbing tiene como objetivo intimidar, aminorar, apocar, reducir, amedrentar y consumir emocionalmente a la víctima para que ésta salga de la organización. También se dan casos en los que el objetivo es controlar ejerciendo el poder que confiere la estructura organizacional al agresor y sus acciones tienen como objetivo de demostrar poder y control que, en algunos casos, es para camuflar sus propias deficiencias e incompetencias.

Pero nos hacemos una pregunta crucial: ¿Con la modalidad de teletrabajo, disminuirán los casos de Mobbing? ¡¡La respuesta es no!!, inclusive podrán aumentar y convertirse en situaciones más intensas y dañinas psicológicamente por la facilidad y rapidez que ofrecen las nuevas tecnologías de información y comunicación especialmente en momentos de pandemia.

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Se suman varios elementos que coinciden y que pueden hacer aparecer el mobbing o en los casos en que ya se había gestado, dar continuidad a su desarrollo hasta lograr el objetivo final:

1.    Fragilidad en las relaciones laborales por el distanciamiento físico.

2.    Por la premura de sacar funciones de los locales de las empresas por el confinamiento, falta de readaptación del modelo de liderazgo presencial hacia una organización del trabajo más orientada a la gestión de quipos por objetivos con una supervisión que otorgue mayor confianza.

3.    Miedo al desempleo lo cual hace que prevalezca una especie de competitividad para ser tomado en cuenta para permanecer ante la posibilidad de reducción de puestos o de la plantilla. Esto genera competencias salvajes entre empleados.

4.    Tensión e incertidumbre por el futuro. Miedo al cambio de condiciones laborales que pongan en riesgo el salario o la precarización de sus condiciones laborales.

5.    Distintas maneras de supervivencia y aumento de conflictividad.

6.    Jornadas mas prolongadas, cansancio emocional y tendencia hacia la adición al trabajo son también aspectos que hacen más vulnerable la situación para que aparezca la violencia o acoso laboral.

Ahora bien, el trabajo a distancia se apoya principalmente en sistemas de intranet, mensajería instantánea, redes sociales, telefonía móvil, WhatsApp, video conferencias, siendo estos, vehículos ideales para ejercer conductas de violencia psicológica y que se puede manifestar en cualquiera de sus formas: sexual, laboral o por razón de sexo.

Según investigaciones realizadas por José María Avilés Martinez, Profesor de Psicología de la Universidad de Valladolid reseñado por Ibáñez, (2020), a pesar de no existir una denominación científicamente soportada, se entiende por ciberacoso como la acción de llevar a cabo amenazas, hostigamiento, humillaciones u otro tipo de acciones molestas realizado por un adulto contra otro adulto por medio de tecnologías telemáticas[3].

Según lo establece en Convenio 190 de la OIT[4], en su Articulo 3 destaca que será de aplicación la violencia y el acoso laboral cuando ocurra en el marco de las comunicaciones que estén relacionadas con el trabajo, incluidas las realizadas por medio de tecnologías de la información y de la comunicación.

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Esta nueva forma de ejercer violencia y acoso laboral mediante las tecnologías de información y comunicación, se manifiesta mediante múltiples conductas que siguen el patrón del acoso laboral presencial persiguiendo como objetivo la desacreditación personal, profesional o laboral de la víctima y su afectación física o psíquica,  solo que es a través de las TICs dando lugar a conductas socialmente inmorales o reprochables, falsos rumores, difusión de fotografías o videos para mal poner o ridiculizar a la víctima, la suplantación de identidad, creación de perfiles en redes sociales falsas para dañar la imagen de la víctima, mensajes ofensivos entre otras formas de dañar a la persona afectada.

Otro aspecto importante es que se incrementa la posibilidad de actuación por la facilidad que ofrecen las TICs, se pueden ejercer conductas dentro o fuera de la jornada laboral y desde cualquier lugar geográfico lo que disminuye la posibilidad de identificar el autor.

En lo que respecta a la frecuencia y retiración que es un indicador fundamental para la determinación de si una situación ya se ha convertido en acoso o aun esta en la fase de conflicto, bajo esta nueva modalidad se complica ya que, mediante las TICs, las personas pueden acceder repetidamente al contenido y a la agresión publicada más de una vez o muchas veces. Esto significa que una sola conducta o acción contra la víctima, podría ser múltiples veces perjudicial, aunque el autor solo haya realizado una sola acción o publicación según sea el caso. Adicionalmente prevalece el anonimato lo que dificulta la identificación de si se procede de forma vertical descendente/ascendente, horizontal o mixto.

En este sentido, se complica más la intervención psicosocial o disciplinaria, por la rapidez con la que se difunde la información mediante estas tecnologías que muchas veces se hace incontrolable.  

En tal sentido quiero preguntarte: ¿Tu organización esta trabajando en la prevención de estos riesgos psicosociales laborales?

Es muy importante anticiparse a los hechos mediante procesos de evaluación e intervención temprana para prevenir y no esperar a que las únicas actuaciones sean “reparatorias” porque desde un enfoque de salud, no habrá indemnización, dinero alguno que pague el dolor y sufrimiento que padecen las personas victimas del acoso laboral y ahora del ciberacoso laboral.

Ilse M. Rodriguez M.

Gentes Consultores Academy & Consulting

Máster en Prevención de Riesgos Laborales, Máster en Gestión de Recursos Humanos Trabajo y Organizaciones, Magíster en Derecho Laboral Post Grado en Salud Ocupacional e Higiene del Ambiente Laboral

+34 684172675 – Skype: ilse.maria2

[1] Munera, I. 2017-¿Sufres acoso laboral? El 15% de los trabajadores sí. ElMundo.es 04-08-2017. Disponible en: ¿Sufres acoso laboral? El 15% de los trabajadores sí | Economía | EL MUNDO

[2] Leymann, H. 1996. Mobbing: La persecución au travail. Paris. Seuil, citado por Piñuel y Garcia, 2015. La Evaluación del Mobbing. Como peritar el acoso psicológico en el ámbito forense. Editorial SB. 1º Edición. Buenos Aires Argentina.

[3] Ibañez, C. (2020). Ciberacoso: cómo proteger a nuestros hijos. Noticias de Navarra. Disponible en: Ciberacoso: cómo proteger a nuestros hijos – Diario de Noticias de Navarra

[4] Convenio 190 ILO. Disponible en: Convenio 190 (ilo.org)

 

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